Una senadora colombiana que trabaja para un gobierno extranjero

May 31, 2008

Como colombiano y como contribuyente me opongo a que, con parte de mis impuestos, se le pague el sueldo a una senadora que no está defendiendo los intereses de la patria y que por el contrario está atentando contra la soberanía del pueblo que la eligió. Cuando la señora Piedad Córdoba insiste en que el gobierno actual se debe abatir porque es de origen mafioso, implícitamente está apoyando a un gobierno extranjero que busca el poder continental y calificando a la mayoría que votó por Álvaro Uribe, como grupo delincuencial, para instigar más el terrible escarnio de país de narcotraficantes, con el que los colombianos honestos hemos tenido que sobrevivir por culpa de una minoría que trafica con droga y entre la cual se encuentra indiscutiblemente, ese grupo que la senadora defiende.

 

Estoy de acuerdo con la discrepancia de las ideas, porque ella es el fruto de las diferencias naturales que tenemos los seres pensantes, pero no estoy de acuerdo con el aprovechamiento de una democracia para, al amparo de sus libertades, consentir el delito disfrazándolo de ideología.

 

Cuando la senadora de marras invoca a Bolívar para justificar su simpatía por el megalómano venezolano que se cree su sucesor, está demostrando que la Historia Patria fue una de las materias de su escuela  donde menos afortunada estuvo. Bolívar nunca secuestró, ni colocó explosivos en los sitios públicos, ni atentó contra la vida de su pueblo, ni extorsionó, ni comerció con alucinógenos. Bolívar luchó contra un enemigo foráneo, guardando siempre las reglas de la guerra.

 

Uno no puede autodenominarse bolivariano para justificar el odio hacia los Estados Unidos y con esa declaración creerse con patente de corso para apoyar a un grupo terrorista, más narcotraficante que político, y por ahí descalificar a un gobierno democrático, y elegido, así no le guste a algunos, por una mayoría nunca antes vista en la urnas de Colombia.

Hello world!

March 27, 2007

El Tiempo Abril 4 de 2007

TLC: la pyme bajo sospecha (opinión)

 

A raíz de la positiva negociación lograda por Acopi en el proceso de construcción del TLC y del consecuente apoyo del estrato pyme a la aprobación del Acuerdo por el Congreso de la República, el ‘establishment’ intelectual de izquierdas ha rasgado sus vestiduras afirmando que resulta muy raro y aún sospechoso que al sector pyme le haya ido bien en la negociación, manifestando no entender cómo le puede ir bien a los Acopistas con el TLC, pues al capitalismo nacional le deber ir siempre mal, para que se cumpla el designio estructural y todos los sectores medios de la sociedad formen filas en un gran frente antiimperialista.

Preocupa a los arúspices del maoísmo y al sector populista del Partido Liberal, que Acopi -ese gremio tan apreciado pero sin dinero ni aparatos influyentes- pueda haber logrado romper los oligopolios de lo que denominan el aparato burgués – terrateniente, reducido las barreras de entrada al mercado gringo, derrotado la importación de usados, alcanzado el umbral en las compras públicas, la comisión de homologación de títulos en el área de los servicios profesionales y el monitoreo sobre su desempeño una vez entre en vigencia el acuerdo.

Cómo y cuánto se asemejan las actitudes de la derecha elemental y las de la izquierda testimonial. No es posible eso de que Lucho Garzón y su equipo hayan logrado reducir en 10 puntos la pobreza, cuchichean inquietos los reaccionarios en el brunch dominical. No puede ser que a la pyme le vaya bien con el TLC, “cucarronean” los círculos seudo-progresistas.

Ausentes en la dura negociación, siempre anclados en su consigna NO al TLC, sin conocer ni estudiar la composición sectorial del tejido empresarial, los ideólogos de la antigua izquierda, nunca formularon propuestas ni acompañaron a la pyme en el proceso.

Ahora tampoco quieren reconocer sus logros. Y la derecha, apoltronada en la ortodoxia económica, la misma que nunca ha creído en la pyme, hace todo lo posible para que el discurso trasnochado encuentre razones a futuro: connivencia con la revaluación, aversión al riesgo en la financiación al sector, baja asignación de recursos en I + D + I, alto subsidio a la renta del suelo rural y escasos recursos a la reconversión manufacturera y a la articulación productiva regional.

Mañana, cuando se profundice el déficit comercial y se agraven las problemáticas del empleo y la informalidad, nuestros compañeros de la generación casi perdida van a decir que ello es culpa del TLC. Ni la izquierda será capaz de reconocer sus limitaciones para cerrar filas con el capitalismo nacional por una real política productiva y por una Agenda Interna Pyme; ni la derecha, tendrá el valor político para admitir su incompetencia frente a la exclusión y su estulticia al tratar de dar salida a los fenómenos de violencia y desarraigo ético, sin abrir las puertas de la propiedad y del poder a los grupos intermedios.

Por JUAN ALFREDO PINTO SAAVEDRA PRESIDENTE DE ACOPI

A propósito del TLC ( Tratado de Libre Comercio) entre Estados Unidos de América y Colombia:

1. Necesitamos realmente del TLC para seguir vendiéndole a E.U. café, petróleo, esmeraldas, níquel, carbón o flores?

2. Cuál es la contraprestación que nos exige E.U. para bajar los aranceles de nuestros productos en su país?

3. Cuáles son los productos elaborados en Colombia con los cuales vamos a competir en precio y calidad en E.U. frente a otros países o regiones? Por, ejemplo una cadena de tiendas americana va a comprar ropa hecha en Colombia sólo porque gracias al TLC el arancel es más bajo, cuando importándola del Asia va a conseguir menor precio con la misma calidad?

4. Qué pasará con los empleados de los productores nacionales de arroz, automóviles, electrodomésticos, carne de pollo, muebles, etc., cuando esos artículos importados se consigan en Colombia a unos precios inferiores a los nacionales?

5. Las ensambladoras de automóviles nacionales se convertirán en importadoras de vehículos dejando cesante a mucha gente? (Esa industria da empleo directo e indirecto a más de 40.000 personas).

6. En cuánto se incrementará el costo de la salud cuando no se tenga acceso a las drogas genéricas? Por ejemplo, mañana la gente de escasos recursos podrá comprar Advil en más de $10.000 cuando hoy puede reemplazarlo con Ibuprofeno de $2.500? No menciono otras drogas porque no conozco el tema, pero me imagino el tamaño de la diferencia en medicamentos muy especializados o costosos.

A propósito, y aunque no tiene relación directa con el TLC, será ético que los grandes laboratorios farmacéuticos gasten multimillonarias sumas en tiquetes aéreos nacionales e internacionales, alojamiento, banquetes, trago y patrocinio de congresos a los médicos, para hacer que éstos se sientan inclinados a formular sus productos “éticos”?

7. Hay demanda interesante, desde el punto de vista económico, para las exportaciones nacionales no tradicionales, como ochuvas, artesanías, costales de fique, sombreros aguadeños, sombreros “vueltitos”, yuca, papa, aguardiente, ron, arequipe, tamales, pañolones o bordados?

GUILLERMO RODRIGUEZ VILLEGAS


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